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¿Qué ver en Turín?

Turín suele ser la gran olvidada en los itinerarios clásicos por Italia, sin embargo, quienes deciden darle una oportunidad descubren una urbe elegante, señorial y sorprendentemente creativa. La capital del Piamonte despliega ante el visitante una arquitectura barroca envidiable, cafeterías con siglos de historia y una atmósfera que mezcla la sobriedad alpina con el calor mediterráneo. Es, sin duda, un destino que atrapa por su dualidad entre la fastuosidad de sus palacios reales y el misterio de sus calles subterráneas, ofreciendo una experiencia mucho más auténtica y menos congestionada que otras capitales europeas.

¿Se ha preguntado alguna vez dónde se encuentra la colección de arte egipcio más relevante fuera de El Cairo o desde qué punto se obtiene la mejor panorámica de los Alpes abrazando la ciudad? En esta guía vamos a resolver estas dudas y otras cuestiones prácticas, como cuáles son los platos piamonteses que no pueden faltar en su mesa o qué secretos esconde la famosa Mole Antonelliana. Prepárese para descubrir todos los rincones que hacen de Turín un lugar del que es imposible no enamorarse por completo.

A tener en cuenta

  • Turín alberga tesoros culturales de primer nivel mundial: desde el Museo Egipcio hasta el Museo Nacional del Cine ubicado en el edificio más emblemático de la ciudad.
  • El trazado urbano invita a perderse entre plazas reales monumentales y galerías cubiertas que esconden el alma aristocrática de la unificación italiana.
  • La experiencia turinesa se completa con una gastronomía exquisita: protagonizada por el ritual del aperitivo, el chocolate de alta calidad y miradores naturales a orillas del río Po.

Un paseo por el corazón histórico y sus plazas reales

¡Prepárese para enamorarse de Turín! Esta ciudad, a menudo eclipsada por sus vecinas más famosas, es una auténtica joya de elegancia, historia y sabor. Nuestro recorrido comienza en su corazón palpitante, donde la grandeza de la monarquía y la historia de Italia se hacen presentes en cada esquina. ¿Listos para caminar por plazas que parecen salones de baile al aire libre? ¡Vamos allá!

La majestuosidad de la piazza castello

Todo viaje a Turín debe empezar en la Piazza Castello. No es solo una plaza, es el epicentro de la vida turinesa, un espacio monumental desde donde se despliega toda la historia de la ciudad. Aquí sentirá el poder y la sofisticación que la convirtieron en la primera capital de Italia. Es el punto de partida perfecto para orientarse y empezar a desvelar los secretos que esconde este magnífico centro histórico.

En el centro de la plaza se alza imponente el Palazzo Madama, un edificio con dos caras que literalmente narra la evolución de Turín: por un lado, una fachada de puro estilo barroco piamontés; por el otro, la estructura de una fortaleza medieval. La visita a su interior, que alberga el Museo Cívico de Arte Antiguo, es fascinante. Justo en frente, el no menos espectacular Palacio Real muestra la opulencia de la Casa de Saboya, la dinastía que moldeó la ciudad que vemos hoy.

Desde la Piazza Castello también se accede a la Armería Real, a la Biblioteca Real y al Teatro Regio. Dedique tiempo a pasear sin rumbo fijo por esta plaza, observe los elegantes pórticos que la rodean y sienta cómo la historia le envuelve. Le aseguro que la fachada del Palazzo Madama se quedará grabada en su memoria, especialmente al atardecer, cuando la luz dorada baña su arquitectura.

Piazza san carlo y sus salones históricos

Si la Piazza Castello es el corazón político, la Piazza San Carlo es el salón de la ciudad. Conocida cariñosamente como «el salón de Turín», esta plaza es un ejemplo perfecto de la elegancia y simetría que definen la capital del Piamonte. Rodeada de soportales uniformes, bajo los que se esconden cafés históricos y tiendas de lujo, es un lugar para ver y ser visto. El ambiente es simplemente delicioso.

Lo primero que captará su atención son las famosas iglesias gemelas: Santa Cristina y San Carlo Borromeo, que flanquean la entrada desde la comercial Via Roma. Aunque parecen idénticas, si se fija bien, notará sutiles diferencias; ¡un pequeño juego para los observadores más atentos! En el centro, la estatua ecuestre de Manuel Filiberto de Saboya, apodado «el Caballero de Bronce», parece vigilar la plaza en un gesto de paz y soberanía.

¿Un consejo? Siéntese en una de las terrazas de los cafés históricos, como el Caffè Torino o el Caffè San Carlo. Pedir un café aquí es como viajar en el tiempo al siglo XIX, cuando nobles y políticos discutían el futuro de Italia. La belleza de la Piazza San Carlo, con su impecable estilo barroco, se aprecia mejor con calma, disfrutando del ir y venir de la gente. El encanto de las iglesias gemelas al anochecer, bellamente iluminadas, es una de esas postales que no olvidará.

Palazzo carignano: cuna de la unificación italiana

A pocos pasos de la Piazza Castello, encontrará un edificio que se desmarca del resto por su singular fachada ondulada de ladrillo rojo. Se trata del Palazzo Carignano, una joya arquitectónica de Guarino Guarini y uno de los lugares más importantes para la historia de Italia. Aquí no solo nació el primer rey de Italia, Víctor Manuel II, sino que también albergó el primer Parlamento del país.

La visita al interior es imprescindible para cualquier interesado en la historia, ya que acoge el Museo Nacional del Risorgimento Italiano. Recorrer sus salas es comprender el largo y apasionante proceso que llevó a la unificación del país. Es fácil imaginar los acalorados debates que tuvieron lugar en la antigua cámara parlamentaria, una sala circular de una acústica perfecta que todavía hoy impone respeto. La historia se respira en cada rincón del Palazzo Carignano.

Este palacio es una de las respuestas clave a la pregunta de qué ver en Turín si se quiere entender su alma. La dualidad de su arquitectura es sorprendente: la fachada barroca da a la Plaza Carignano y la neoclásica, añadida posteriormente, mira hacia la Plaza Carlo Alberto. No cabe duda de que una visita a este pilar del centro histórico permite entender por qué Turín fue elegida como la primera capital de Italia y el papel crucial que jugó la Casa de Saboya en este proceso.

Las galerías cubiertas: el refugio de los días de lluvia

Una de las cosas que más me fascinan de Turín son sus elegantes galerías comerciales cubiertas. Son mucho más que simples pasajes; son obras de arte que ofrecen un refugio perfecto del frío invernal o de un día de lluvia inesperado. La más famosa y, en mi opinión, la más bonita es la Galería Subalpina. Con su estructura de hierro y cristal, sus tiendas de anticuarios y su histórico Caffè Baratti & Milano, le transportará directamente a la Belle Époque.

Este pasaje conecta la Piazza Castello con la Plaza Carlo Alberto y es un auténtico oasis de tranquilidad. Puede pasear, admirar los escaparates o simplemente tomar un café bajo su espectacular bóveda. Otra galería importante es la Galleria San Federico, muy cerca de la Piazza San Carlo, con un estilo más racionalista y que alberga tiendas de moda y el histórico cine Lux. Es el complemento perfecto al paseo por la Via Roma.

La Galería Subalpina, junto a la Galleria Umberto I, forma parte de ese encanto discreto y sofisticado de la ciudad. Si está pensando hacer una visita guiada por Turín, asegúrese de que incluya un paseo por estos lugares. A menudo, estas galerías pasan desapercibidas para el turista apresurado, pero esconden verdaderos tesoros. Además, algunas de ellas, como la que conduce al Cuadrilátero Romano, son la puerta de entrada a barrios llenos de vida y restaurantes. Y recuerde que con la Piamonte Card muchos accesos a museos y atracciones le saldrán más económicos.

Los tesoros culturales imprescindibles que ver en Turín

Más allá de sus plazas majestuosas, Turín es un cofre de tesoros culturales. La ciudad alberga museos de talla mundial que abarcan desde el antiguo Egipto hasta la historia del cine y la automoción. Prepárese, porque la oferta es tan rica y variada que tendrá que planificar bien su tiempo para no perderse nada. ¡Le garantizo que saldrá sorprendido!

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Museo egipcio: el segundo más importante del mundo

¿Sabía que Turín alberga el segundo museo de arte egipcio más importante del mundo, solo por detrás del de El Cairo? ¡Así es! El Museo Egipcio de Turín es una parada absolutamente obligatoria. Su colección es tan vasta y espectacular que le dejará sin palabras. Estatuas monumentales de faraones, sarcófagos intrincadamente decorados, papiros que desvelan la vida cotidiana y, por supuesto, momias.

Un consejo de amigo: compre las entradas con antelación por internet, sobre todo si viaja en temporada alta o durante el fin de semana, ya que las colas pueden ser larguísimas. También puede valorar la opción de una visita guiada para no perderse los detalles más fascinantes de la colección, como la Tumba de Kha y Merit o el impresionante Templo de Ellesija, rescatado de las aguas de la presa de Asuán.

Si se pregunta qué ver en Turín que sea realmente único, la respuesta es, sin duda, esta maravilla. La museografía es moderna e inmersiva, lo que hace que la visita sea amena y educativa para todos los públicos. La importancia de este museo reafirma el estatus de Turín como gran capital del Piamonte y como centro cultural de primer orden en Europa. Si dispone de la Piamonte Card, la entrada está incluida, lo cual es una gran ventaja. La visita al Museo Egipcio de Turín es, sencillamente, una experiencia inolvidable.

La mole antonelliana y el museo nacional del cine

El símbolo indiscutible de Turín es la Mole Antonelliana. Esta peculiar y altísima cúpula domina el horizonte de la ciudad y se ve desde casi cualquier punto. Originalmente diseñada para ser una sinagoga, su construcción fue tan ambiciosa que acabó convirtiéndose en el monumento que es hoy. Pero lo mejor no es solo verla desde fuera, sino lo que esconde en su interior.

Dentro de la Mole Antonelliana se encuentra el Museo Nacional del Cine, uno de los museos más divertidos y originales que he visitado nunca. La visita es un viaje a través de la historia del séptimo arte, desde las sombras chinescas hasta los efectos especiales de Hollywood. La exposición no es lineal, sino que se organiza en un recorrido ascendente y experiencial. Lo más espectacular es la sala principal, donde puede tumbarse en unas butacas rojas y ver proyecciones en las pantallas que cuelgan de la cúpula. ¡Una pasada!

Y para rematar la experiencia, no se pierda el ascensor panorámico. Sube por el centro hueco de la cúpula y, en pocos segundos, le lleva a una terraza con unas vistas de 360 grados sobre Turín y los Alpes. Es uno de los mejores miradores de la ciudad y una experiencia emocionante. Aunque la Mole no está inscrita como Patrimonio de la Humanidad de forma individual, es parte del conjunto que hace de Turín una ciudad única. Si busca algo diferente sobre qué ver en Turín, la combinación del Museo Nacional del Cine y las vistas desde arriba es un planazo.

Museo nacional del automóvil para los amantes del motor

Turín es la cuna de FIAT, y su historia está íntimamente ligada a la industria del automóvil. Por eso, no es de extrañar que aquí se encuentre uno de los museos de coches más importantes del mundo: el MAUTO o Museo del Automóvil. Tanto si es un apasionado del motor como si no, esta visita le sorprenderá gratamente por su espectacular puesta en escena.

El museo recorre la historia del automóvil desde sus inicios, con los primeros carruajes a motor, hasta los prototipos futuristas. La colección es impresionante, con más de 200 vehículos originales de 80 marcas diferentes. Pero lo que lo hace especial es cómo está contado: cada sala es un diorama, una escenografía que le sumerge en la época del vehículo que está viendo. ¡Es casi como un viaje en el tiempo sobre cuatro ruedas!

Este Museo del Automóvil es una muestra del ingenio y la importancia industrial de la capital del Piamonte. Para aprovechar al máximo la visita, considere una visita guiada que le desvele las anécdotas más curiosas de cada modelo. Y si tiene la Piamonte Card, ¡la entrada está incluida! Es una visita perfecta para hacer en familia y una de las sorpresas más agradables que se puede llevar de Turín. Incluso si no le interesan los coches, la calidad del museo le conquistará.

El misticismo de la catedral y la sábana santa

Justo al lado del Palacio Real se encuentra la Catedral de San Juan Bautista o Catedral de Turín. A primera vista, su fachada renacentista de mármol blanco puede parecer algo austera en comparación con la opulencia barroca del resto de la ciudad. Sin embargo, su importancia reside en el tesoro que custodia en su interior: la Sábana Santa (o Santo Sudario).

La tela, que según la tradición envolvió el cuerpo de Cristo tras la crucifixión, se guarda en una capilla especialmente diseñada. Un dato importante: la Sábana Santa original no se expone al público de forma permanente, solo en ocasiones muy especiales llamadas ostensiones. Lo que se puede ver habitualmente es una réplica exacta, junto con paneles informativos que explican su controvertida historia y los estudios científicos que se le han realizado. La visita a la capilla, una obra maestra del estilo barroco de Guarino Guarini (aunque reconstruida tras un incendio), es sobrecogedora.

La Catedral de Turín es, por tanto, un lugar de peregrinación y un punto de enorme interés histórico y espiritual. Dedique un momento a admirar su interior y la capilla de la Sábana Santa, que forma parte de las residencias de la Casa de Saboya declaradas Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. Se trata de una visita que combina arte, fe y misterio, y que añade una dimensión diferente a su recorrido por la ciudad.

Miradores y naturaleza a orillas del río po

Turín no es solo palacios e historia; también es una ciudad verde, abrazada por colinas y surcada por el majestuoso río Po. Escapar del ajetreo urbano para disfrutar de la naturaleza y de unas vistas espectaculares es muy fácil y altamente recomendable. ¿Le apetece un paseo relajante o descubrir la mejor panorámica de la ciudad? ¡Siga leyendo!

Parque del valentino y el encantador burgo medieval

El Parque del Valentino es el gran pulmón verde de Turín. Situado a orillas del río Po, es el lugar preferido por los turineses para pasear, hacer deporte, leer o simplemente relajarse sobre el césped. Recorrer sus senderos es una delicia, sobre todo en primavera y otoño, cuando los colores de la naturaleza explotan en todo su esplendor.

Pero la gran sorpresa del Parque del Valentino es el Burgo Medieval. No, no es una construcción original de la Edad Media, ¡pero lo parece! Se trata de una recreación increíblemente fiel de un pueblo piamontés del siglo XV, construida para la Exposición General Italiana de 1884. Pasear por sus callejuelas empedradas, entrar en sus talleres de artesanos y visitar su fortaleza es como hacer un viaje en el tiempo.

La visita al Burgo Medieval es gratuita en su parte exterior, aunque para entrar a la fortaleza (la Rocca) hay que pagar una entrada. Le aseguro que merece la pena. Es un lugar lleno de encanto y muy fotogénico que contrasta con la elegancia del resto de la ciudad. Puede llegar hasta aquí dando un agradable paseo desde el centro siguiendo la Vía Po y la ribera del río. Es un plan perfecto para una mañana o una tarde tranquila.

Monte dei cappuccini: la mejor panorámica de la ciudad

Si busca la foto de postal de Turín, con la Mole Antonelliana recortándose sobre el perfil de los Alpes, tiene que subir al Monte dei Cappuccini. Esta pequeña colina, situada al otro lado del río Po, ofrece la que es, para mí, la mejor vista panorámica de la ciudad. La subida es corta pero intensa, aunque el esfuerzo tiene una recompensa inmediata.

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Para llegar, solo tiene que cruzar el puente Vittorio Emanuele I desde la Piazza Vittorio Veneto y seguir la suave subida. En la cima encontrará la iglesia de Santa Maria al Monte y un mirador que le dejará sin aliento, especialmente al atardecer. Ver cómo el sol se pone detrás de los Alpes mientras las luces de la ciudad comienzan a encenderse es un momento mágico. Es la panorámica perfecta para comprender la magnífica ubicación de Turín, enclavada entre el río y las montañas.

La entrada al mirador del Monte dei Cappuccini es gratuita, así que no tiene excusa para no ir. Desde aquí, podrá identificar fácilmente los principales monumentos del centro histórico y apreciar la inmensidad de la cordillera alpina en un día despejado. Además, dentro de la iglesia se encuentra el Museo Nacional de la Montaña, cuya visita puede ser interesante y a la que podrá acceder con descuento si posee la Piamonte Card.

Basílica de superga y su tranvía histórico

En lo alto de una colina a las afueras de Turín se erige, majestuosa y vigilante, la Basílica de Superga. Esta obra maestra de Filippo Juvarra fue construida por orden de un duque de la Casa de Saboya en agradecimiento por la victoria sobre los franceses. Su cúpula es visible desde muchos puntos de la ciudad y su visita es una excursión imprescindible.

Para llegar hasta ella, la experiencia más auténtica es tomar el histórico tranvía de cremallera que sale desde la estación de Sassi. El viaje en sí ya es una delicia, ascendiendo lentamente por la colina entre bosques. Una vez arriba, las vistas son espectaculares: una panorámica de 360 grados que abarca la ciudad, el río Po y el impresionante arco de los Alpes. En días claros, la vista es simplemente sobrecogedora.

La Basílica de Superga no solo es un monumento declarado Patrimonio de la Humanidad como parte de las residencias sabaudas, sino que también es el lugar de descanso final de muchos miembros de la familia real, cuyas tumbas se pueden visitar en la cripta. Además, es un lugar de peregrinación para los aficionados al fútbol, ya que en la parte trasera se encuentra un memorial que recuerda al equipo del «Grande Torino», fallecido en un accidente aéreo en 1949. Su visita se puede combinar con la del palacio de la Venaria Reale para un día completo explorando los alrededores de la ciudad.

Villa della regina: un oasis de paz aristocrático

Mientras que la mayoría de los turistas se dirigen a los grandes palacios, existe una joya menos conocida en las colinas turinesas que ofrece una dosis de tranquilidad y belleza: la Villa della Regina. Situada en la orilla derecha del río Po, esta fue la residencia de reinas y princesas de la Casa de Saboya, un lugar de recreo con unos jardines espectaculares.

La villa en sí es una maravilla, con frescos y decoraciones originales que evocan la vida aristocrática de la época. Pero el verdadero tesoro son sus jardines a la italiana. Caminar por sus terrazas, fuentes y pabellones es como adentrarse en un cuadro del siglo XVIII. Además, desde aquí se obtienen unas vistas preciosas de la ciudad, diferentes a las de Superga o el Monte dei Cappuccini, más íntimas y enmarcadas por la vegetación.

La Villa della Regina es, al igual que la Venaria Reale y el Palacio Real de Turín, parte del circuito de residencias sabaudas. Puede llegar dando un paseo no muy largo desde el final de la Vía Po. Es el contrapunto perfecto al ajetreo del centro y un lugar ideal para quienes buscan rincones con encanto y menos masificados. Una visita que le recomiendo de corazón.

Secretos y curiosidades del mapa turinés

Turín es una ciudad llena de secretos. Más allá de sus grandes monumentos, existen lugares que revelan facetas inesperadas de su historia: desde sus orígenes romanos hasta sus leyendas esotéricas. ¿Se atreve a descubrir el Turín que no aparece en todas las guías?

Porta palatina: las huellas del pasado romano

Justo detrás del Palacio Real, al borde del bullicioso mercado de Porta Palazzo, se encuentra un vestigio imponente del pasado romano de Turín: la Porta Palatina. Se trata de una de las puertas de acceso a la antigua colonia de Julia Augusta Taurinorum y es una de las puertas romanas mejor conservadas del mundo. ¡Es impresionante!

Contemplar sus dos torres de dieciséis lados y sus arcos centrales es transportarse 2000 años atrás. Es fascinante pensar en toda la historia que han presenciado estos muros. La Porta Palatina marca la entrada norte al llamado Cuadrilátero Romano, el antiguo trazado de la ciudad romana que hoy es un barrio lleno de vida, con restaurantes, bares y tiendas con encanto.

Resulta curioso el contraste entre este monumento milenario y la vida moderna que bulle a su alrededor. Se puede acceder al parque arqueológico que la rodea de forma gratuita, un espacio perfecto para descansar un rato. Desde la Piazza Castello, solo tardará unos minutos en llegar caminando. Este rincón del centro histórico, a la sombra del Palacio Real de Turín, es una prueba tangible de las profundas raíces de la ciudad.

La aldea leumann: un experimento social de otra época

Para una experiencia verdaderamente única y fuera de lo común, le propongo una pequeña excursión a la Aldea Leumann, en el cercano municipio de Collegno. No es un monumento antiguo, sino un fascinante ejemplo de urbanismo social de finales del siglo XIX, una «company town» construida por el empresario Napoleone Leumann para los trabajadores de su fábrica de algodón.

Pasear por sus calles es como entrar en un cuento. Las casas de los obreros, la escuela, la iglesia, la estación de tren… todo fue diseñado en un precioso y colorido estilo Liberty. El objetivo de Leumann era crear una comunidad autosuficiente y mejorar la calidad de vida de sus empleados. La aldea sigue habitada hoy en día y conserva ese aire de utopía industrial.

Aunque requiere un pequeño desplazamiento desde el centro, es una visita que revela una cara muy distinta de la industrial capital del Piamonte. Es una curiosidad que complementa a la perfección la visita a los grandes museos como el Museo Egipcio de Turín o la subida a la Mole Antonelliana. Si le interesa la arquitectura y la historia social, no se arrepentirá de descubrir este rincón tan especial, que contrasta con la grandeza monárquica del Palacio Real de Turín.

Turín subterráneo y la ciudad de la magia negra

Turín tiene una fama muy particular: se dice que es una de las vértices del triángulo de la magia blanca (junto con Lyon y Praga) y también del de la magia negra (con Londres y San Francisco). Esta dualidad esotérica se puede explorar a través de un recorrido por los subterráneos de la ciudad, una experiencia intrigante y misteriosa.

Existen varios tours que le guiarán por túneles y criptas normalmente cerrados al público. Bajar a las galerías que se extienden bajo el Cuadrilátero Romano o a las neveras reales bajo la zona del Palazzo Madama es una aventura. Estos pasadizos cuentan historias de asedios, secretos de estado y leyendas que ponen los pelos de punta. Si le gustan las historias de misterio, el recorrido por los subterráneos le fascinará.

Estas visitas nocturnas suelen pasar por puntos clave de la ciudad de la superficie, como la Piazza San Carlo, explicando su simbología oculta. La ruta puede llevarle desde las catacumbas hasta refugios antiaéreos, pasando por las orillas del río a lo largo de la Vía Po. Sin duda, reservar un tour de «Torino Magica» o un recorrido por los subterráneos es una forma diferente y emocionante de descubrir la cara B de la ciudad.

Santuario de la consolata: arquitectura barroca y devoción

Alejado unos minutos a pie de las rutas más turísticas, se esconde uno de los templos más queridos por los turineses: el Santuario de la Consolata. Se trata de un increíble complejo religioso que es el resultado de siglos de ampliaciones y reconstrucciones, con la intervención de grandes arquitectos como Guarino Guarini y Filippo Juvarra.

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El interior es una explosión del más puro estilo barroco piamontés. Es un laberinto de capillas, altares dorados y exvotos que cubren paredes enteras, creando una atmósfera de profunda devoción y una riqueza decorativa que abruma los sentidos. El corazón del santuario es la capilla elíptica que alberga el icono de la Virgen Consoladora, patrona de la ciudad.

Más que un simple lugar de culto, el Santuario de la Consolata es un centro espiritual para Turín. Su campanario románico, el más antiguo de la ciudad, contrasta con la opulencia barroca del resto del conjunto y nos recuerda la larga historia del lugar, que se remonta a una pequeña iglesia del siglo V. Su visita ofrece una perspectiva diferente a la de la más sobria Catedral de Turín o el cercano Palacio Real de Turín, y es un imprescindible para los amantes de la arquitectura.

Gastronomía piamontesa y el arte del buen vivir

Hablar de Turín es hablar de gastronomía. Esta ciudad es la cuna de delicias mundialmente famosas, desde el vermut hasta el chocolate Gianduja. Disfrutar de su comida es una parte esencial del viaje. ¡Prepárese para un festín para el paladar!

El ritual del aperitivo en la piazza vittorio veneto

En Turín, el aperitivo es más que una bebida antes de cenar: es una institución social, un ritual. Y el mejor lugar para vivirlo es la Piazza Vittorio Veneto, una de las plazas porticadas más grandes de Europa, que se abre majestuosamente hacia el río Po y la iglesia de la Gran Madre di Dio.

Al caer la tarde, las terrazas de los bares de la Piazza Vittorio Veneto se llenan de vida. El concepto de la tradición del aperitivo es simple: pide una bebida y tendrá acceso a un bufé libre de comida. Y no hablamos de unas simples patatas fritas; encontrará pasta, ensaladas, pizzas, embutidos y todo tipo de delicias piamontesas. En muchos sitios, es tan abundante que puede servir como una cena ligera y económica.

Pasear desde la Via Roma, cruzar el centro y desembocar en esta plaza a través de la Vía Po para unirse a la tradición del aperitivo es uno de los mayores placeres que ofrece la ciudad. Es la manera perfecta de terminar un día de turismo, mezclándose con los locales y disfrutando del ambiente vibrante. Un Spritz o un vermut local en este escenario es algo que debe experimentar sí o sí.

Bicerin y gianduiotto: el paraíso del chocolate

Turín es la capital italiana del chocolate, y esa afirmación no es ninguna exageración. Aquí nació el Gianduiotto, ese bombón cremoso con forma de barca invertida hecho con pasta de avellanas del Piamonte. Y aquí se inventó una bebida que es puro vicio: el Bicerin.

No puede irse de Turín sin probar la auténtica bebida de Bicerin. Se trata de una mezcla celestial de café expreso, chocolate caliente y crema de leche, servida en una copa de cristal para que se vean las tres capas. ¿El mejor lugar para probarlo? El Caffè Al Bicerin, el local original que lo inventó en 1763, situado frente al Santuario de la Consolata. La experiencia es inolvidable. Hacer una parada aquí para una degustación de chocolate es casi una obligación moral.

Además de esta famosa bebida de Bicerin, encontrará chocolaterías artesanales por toda la ciudad. Entre en cualquiera de ellas para hacer una degustación de chocolate y probar las famosas trufas de Gianduja. Guido Gobino, Peyrano o Stratta son algunos de los nombres que todo amante del cacao debe apuntar. Comprar una caja de sus exquisitas trufas de Gianduja es el mejor suvenir que puede llevarse de Turín.

Platos típicos que debe probar en su visita

La gastronomía piamontesa va mucho más allá del chocolate. Es una cocina robusta, sofisticada y deliciosa, muy influenciada por la vecina Francia. Si quiere comer como un verdadero turinés, hay algunos platos que no puede perderse. ¿Le apetece descubrir sabores nuevos?

Empiece con los «antipasti», que aquí son una religión. La «carne cruda all’albese» (un steak tartar de ternera piamontesa) o el «vitello tonnato» (finas lonchas de ternera con una salsa de atún y alcaparras) son imprescindibles. Como primer plato, no dude en pedir «agnolotti del plin» (pequeños raviolis rellenos de carne) o un «tajarin» (pasta fresca al huevo), a menudo servido simplemente con mantequilla y salvia o, si es temporada, con la codiciada trufa blanca de Alba.

Además, debe recordar la tradición del aperitivo, que es una excelente manera de probar muchas especialidades a la vez. No se olvide de las trufas de Gianduja para el postre o de hacer una parada para una degustación de chocolate. La oferta gastronómica es tan rica como la cultural, así que tómese su tiempo entre la visita a la Mole Antonelliana o el Museo del Automóvil para sentarse en una «trattoria» y disfrutar. Incluso después de ver el Museo Nacional del Cine, podrá encontrar excelentes opciones en los alrededores.

Dónde dormir para aprovechar al máximo el viaje

Elegir un buen alojamiento es clave para disfrutar de la ciudad. Afortunadamente, Turín ofrece opciones para todos los gustos y presupuestos. Mi recomendación personal es alojarse en el centro histórico o en sus inmediaciones para poder moverse a pie a la mayoría de los lugares de interés.

El «Centro» y el «Cuadrilátero Romano» son las mejores zonas. Se alojará a un paso de los principales monumentos, restaurantes y zonas de ambiente, lo que le permitirá exprimir al máximo su tiempo. Imagínese salir del hotel y tener a pocos minutos el impresionante Museo Egipcio de Turín o la elegancia del Palazzo Madama. Es una opción cómoda y práctica para una primera visita.

Otras zonas interesantes son el barrio de «Vanchiglia», bohemio y lleno de talleres de artistas, o «San Salvario», cerca de la estación de Porta Nuova y el Parque del Valentino, muy animado por la noche. Si su itinerario de qué ver en Turín incluye excursiones a lugares como la Basílica de Superga, estar cerca de una estación de transporte público será una ventaja. Recuerde, si planea visitar muchos museos, adquirir la Piamonte Card puede compensarle, incluso cubriendo la entrada a algunas residencias reales en las afueras.

FAQ

¿Por qué es famoso Turín?

Esta ciudad piamontesa destaca por ser la sede histórica de la industria automovilística Fiat y por albergar el misterioso Museo Egipcio de Turín, el segundo más relevante del mundo. Además, su elegancia señorial se debe a que fue la primera capital oficial de una Italia unificada.

¿Cuánto tiempo se tarda en ver Turín?

Si usted se centra en el casco histórico, con dos jornadas intensas tendrá suficiente, aunque mi recomendación personal es dedicarle al menos tres días completos. Así podrá visitar con calma las residencias reales de los alrededores sin sentir que el reloj corre en su contra.

¿Qué es típico comer en Turín?

No puede marcharse sin degustar los agnolotti del plin o una buena ración de vitello tonnato, platos que son auténticos estandartes de la gastronomía piamontesa. Para el postre, nada supera al chocolate gianduja acompañado de un bicerin, la bebida de café y cacao más icónica de la zona.

¿Es Turín un destino apto para viajar con niños?

Absolutamente, ya que cuenta con espacios tan fascinantes como el Museo Nacional del Cine, ubicado en la Mole Antonelliana, donde los más pequeños alucinarán. Si busca algo más dinámico, el parque del Valentino es ideal para que corran libremente mientras usted contempla el río Po.

¿Cuál es el mejor momento para disfrutar de la ciudad?

Aunque el otoño ofrece unos colores mágicos en sus parques, ver Turín en navidad es especial gracias a su famoso festival de luces artísticas que decoran las calles. ¿Hay algo más reconfortante que recorrer sus elegantes galerías porticadas mientras la nieve empieza a caer tímidamente?

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Beatriz & Antonio

Después de recorrer el mundo durante nuestros veinte años, hace unos años nos instalamos en Fuerteventura. ¡Descubre nuestras aventuras!